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Burdeos (2): Viaje al corazón de una región vitivinícola


Si hay una tierra cuyo nombre esté irremediablemente vinculado con un producto agroalimentario, ésa es, sin duda, Burdeos. Región de grandes vinos (para algunos, los mejores del mundo), esta zona de Francia esconde impresionantes castillos, verdes paisajes y imponentes monumentos de todas las épocas. Una de las rutas vitivinícolas situadas alrededor de Burdeos es la que discurre por el Perigod y Bergerac ¿Hacemos las maletas?

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Datos Útiles


País: Francia
Idioma: Francés
Zona Horaria: GMT +1
Moneda: EUR
Requisitos de entrada: DNI válido

La región de Burdeos es la cuna de algunos de los más prestigiosos productores de vino del mundo. En esta zona de Francia se estima que existen alrededor de 14.000 productores de vino, 117.514 hectáreas de viñedos, 400 comerciantes y un volumen de negocio que supera los 14.500 millones de euros. Un paraíso que los amantes del buen vino, sin duda, no pueden perderse. Éstas son algunas de las cosas a tener en cuenta si decidimos viajar por la región vitivinícola de Burdeos hacia Bergerac:

-. Burdeos: la capital de la región de la antigua región de Aquitania (desaparecida administrativamente en 2015) y de la región vitivinícola del mismo nombre, es una ciudad con sabor a vino. Los amantes del enoturismo no pueden perderse una visita a La Maison du Vin de Bordeaux (lo que traducido al español sería la Casa del Vino de Burdeos). Situada en un edificio del siglo XVIII, es la sede del Consejo Interprofesional del Vino de Burdeos. En sus dependencias alberga la Escuela del Vino, donde se realizan cursos (tanto de iniciación como de perfeccionamiento), catas, seminarios, cursos intensivos o fines de semana enológicos, además de otras actividades relacionadas con este sector. Además, en su bar (abierto al público en general) pueden probarse los vinos de la zona. El Museo del Vino (en el barrio histórico de Chartrons) es otra excelente opción para los que quieran empaparse sobre la historia de la producción vitivinícola. Acoge una exposición sobre la vida de las grandes familias bodegueras del siglo XVIII y XIX, un amplia zona dedicada al vino como negocio y una parte centrada en la exportación de vino desde el puerto de Burdeos. También permite conocer el trabajo de la crianza en los paseos del río de Chartrons.

-. Saint Emilion: esta pequeña ciudad medieval, situada a poco más de 35 kilómetros de Burdeos, es considerada por muchos la cuna de algunos de los mejores vinos tintos del mundo y no es para menos, ya que se cree que las primeras cepas en la zona fueron plantadas por los romanos. Más allá de su célebre fama como localidad productora vitivinícola, Saint Emilion es una población preciosa, en la que destaca su iglesia monolítica subterránea (construida de abajo hacia arriba en la colina) y las callejuelas de su centro histórico. Una visita a la ciudad suele ir acompañada de una cata de vinos en el Chateau Franc Mayne (una de las bodegas más prestigiosas de la zona).

-. Castillo de Montaigne: entre las localidades de Saint Emilion y Bergerac encontramos el Castillo de Montaigne, una fortificación del siglo XIV que fue propiedad de la familia del célebre filósofo y pensador renacentista Michel de Montaigne. Más tarde fue propiedad de uno de los ministros de Napoleón y actualmente es propiedad privada, por lo que sólo se puede visitar la torre. Aún así, si viajamos hacia Bergerac, merece la pena realizar una pequeña parada.

-. Castillo de Monbazillac: situado a tan sólo 5 minutos de la ciudad de Bergerac, encontramos este pintoresco castillo del siglo XVI, una joya arquitectónica con toques renacentistas rodeada de viñedos. Precisamente, en su interior se organizan visitas guiadas que tienen como hilo conductor el vino producido en los terrenos de su alrededor. Una buena parada para los amantes del enoturismo.

-. Castillo de Bridoire: rodeado de viñedos, este precioso castillo medieval (del siglo XV), con sus torres circulares y sus tejados cónicos es uno de los atractivos más destacados de la ruta que proponemos. Una parada perfecta si viajamos en verano (cuando se realizan escenificaciones nocturnas con vestuario y ambientación medieval) y una buena vista durante todo el año. Actualmente, puede visitarse una parte del castillo que incluye varias habitaciones, cocinas, comedores y el patio interior.

-. Bergerac: la localidad de Bergerac, atravesada por el río Dordoña, es una preciosa población, en la que destaca su casco histórico, formado por plazoletas y callejuelas con multitud de edificios pintorescos. Si visitamos Bergerac, no podemos dejar de visitar su el Museo del Vino, situado en una bella casa de ladrillo con entramados. Este museo se centra en el transporte por barco, la evolución del viñedo y el patrimonio fluvial de la región de Bergerac. Los amantes del mundo vitivinícola tienen otra parada obligatoria en la ciudad: la Casa de los Vinos. Se trata de un centro dedicado al mundo del vino y, especialmente, de las 13 denominaciones de origen de la zona, situado en el Claustro de los Recollets, un edificio histórico que ya merece una visita en si mismo.

-. Burdeos: la capital de la región de la antigua región de Aquitania (desaparecida administrativamente en 2015) y de la región vitivinícola del mismo nombre, es una ciudad con sabor a vino. Los amantes del enoturismo no pueden perderse una visita a La Maison du Vin de Bordeaux (lo que traducido al español sería la Casa del Vino de Burdeos). Situada en un edificio del siglo XVIII, es la sede del Consejo Interprofesional del Vino de Burdeos. En sus dependencias alberga la Escuela del Vino, donde se realizan cursos (tanto de iniciación como de perfeccionamiento), catas, seminarios, cursos intensivos o fines de semana enológicos, además de otras actividades relacionadas con este sector. Además, en su bar (abierto al público en general) pueden probarse los vinos de la zona. El Museo del Vino (en el barrio histórico de Chartrons) es otra excelente opción para los que quieran empaparse sobre la historia de la producción vitivinícola. Acoge una exposición sobre la vida de las grandes familias bodegueras del siglo XVIII y XIX, un amplia zona dedicada al vino como negocio y una parte centrada en la exportación de vino desde el puerto de Burdeos. También permite conocer el trabajo de la crianza en los paseos del río de Chartrons.

-. Saint Emilion: esta pequeña ciudad medieval, situada a poco más de 35 kilómetros de Burdeos, es considerada por muchos la cuna de algunos de los mejores vinos tintos del mundo y no es para menos, ya que se cree que las primeras cepas en la zona fueron plantadas por los romanos. Más allá de su célebre fama como localidad productora vitivinícola, Saint Emilion es una población preciosa, en la que destaca su iglesia monolítica subterránea (construida de abajo hacia arriba en la colina) y las callejuelas de su centro histórico. Una visita a la ciudad suele ir acompañada de una cata de vinos en el Chateau Franc Mayne (una de las bodegas más prestigiosas de la zona).

-. Castillo de Montaigne: entre las localidades de Saint Emilion y Bergerac encontramos el Castillo de Montaigne, una fortificación del siglo XIV que fue propiedad de la familia del célebre filósofo y pensador renacentista Michel de Montaigne. Más tarde fue propiedad de uno de los ministros de Napoleón y actualmente es propiedad privada, por lo que sólo se puede visitar la torre. Aún así, si viajamos hacia Bergerac, merece la pena realizar una pequeña parada.

-. Castillo de Monbazillac: situado a tan sólo 5 minutos de la ciudad de Bergerac, encontramos este pintoresco castillo del siglo XVI, una joya arquitectónica con toques renacentistas rodeada de viñedos. Precisamente, en su interior se organizan visitas guiadas que tienen como hilo conductor el vino producido en los terrenos de su alrededor. Una buena parada para los amantes del enoturismo.

-. Castillo de Bridoire: rodeado de viñedos, este precioso castillo medieval (del siglo XV), con sus torres circulares y sus tejados cónicos es uno de los atractivos más destacados de la ruta que proponemos. Una parada perfecta si viajamos en verano (cuando se realizan escenificaciones nocturnas con vestuario y ambientación medieval) y una buena vista durante todo el año. Actualmente, puede visitarse una parte del castillo que incluye varias habitaciones, cocinas, comedores y el patio interior.

-. Bergerac: la localidad de Bergerac, atravesada por el río Dordoña, es una preciosa población, en la que destaca su casco histórico, formado por plazoletas y callejuelas con multitud de edificios pintorescos. Si visitamos Bergerac, no podemos dejar de visitar su el Museo del Vino, situado en una bella casa de ladrillo con entramados. Este museo se centra en el transporte por barco, la evolución del viñedo y el patrimonio fluvial de la región de Bergerac. Los amantes del mundo vitivinícola tienen otra parada obligatoria en la ciudad: la Casa de los Vinos. Se trata de un centro dedicado al mundo del vino y, especialmente, de las 13 denominaciones de origen de la zona, situado en el Claustro de los Recollets, un edificio histórico que ya merece una visita en si mismo.


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