Algunos la conocen por sus dos productos típicos de fama mundial, el jamón Prosciutto y el queso, pero no son muchos los que se han aventurado a conocerla en profundidad y se han lanzado a recorrer los lugares más bonitos que hay que ver en Parma ¿te atreves a descubrir esta fascinante ciudad italiana?
LUGARES MÁS INTERESANTES QUE VER EN PARMA
Parma se encuentra situada en el norte de Italia, en la región de Emilia-Romaña, compartiendo protagonismo con otras importantes ciudades de la región como Módena, Bolonia o Piacenza. Su rico pasado medieval es el culpable de que en sus calles encontremos magníficos monumentos civiles y religiosos. Pero además de dejarse seducir por su interesante conjunto arquitectónico, siempre podemos concluir la visita a Parma haciéndonos con alguno de sus productos más famosos, como el queso parmesano o el jamón Prosciutto. Si estás pensando en hacer un viaje por la zona norte de Italia o por le región de Emilia-Romaña, hoy te descubriremos los lugares que no te puedes perder en una de sus ciudades más interesantes: Parma.
Plaza Giuseppe Garibaldi
Una buena idea para comenzar la visita a Parma es acercarnos a la Plaza Giuseppe Garibaldi por dos razones: es una de las más bonitas del casco histórico de la ciudad y en ella se encuentra la Oficina de Turismo, lugar en el que nos podrán dar información de primera mano de todo lo que hay que ver en Parma. Está rodeada por varios palacios, entre los que destaca el Palacio del Gobernador o Palazzo del Gobernatore, cuya fachada está decorada con un curioso reloj de sol. Además, se trata de un espacio en el que se respira una atmósfera especial, por lo que se antoja ideal para empezar a conocer mejor el modo de vida de los parmesanos.
Plaza del Duomo
Pero sin duda, la plaza más bonita de Parma es la Plaza del Duomo (Piazza del Duomo), ya que alberga dos de los monumentos más importantes de la ciudad. La Catedral o Duomo y el Baptisterio (aparte de otros interesantes edificios como el Palacio Episcopal).
Catedral de Parma
La Catedral de Parma (Duomo de Parma o Catedral de Santa María Assunta) quizá no tiene la fama de otras iglesias o catedrales del país trasalpino, pero bien podría incluirse entre los monumentos más importantes de Italia.
Fue levantada en la segunda mitad del siglo XI, aunque tuvo que ser reconstruida en años posteriores debido a que la mayor parte de su estructura fue dañada por el terremoto de 1117. Debido a las reformas que se tuvieron que llevar a cabo, presenta varios estilos, como el románico, en la fachada, o el gótico, en el campanario. Sin embargo, lo que más sorprende es su interior, cubierto casi por completo por bellísimos frescos, sobre todo en la cúpula, destacando el de “La asunción de la Virgen”, realizado por el gran maestro italiano renacentista del siglo XVI, Correggio. También merece la pena detenerse unos instantes para admirar la escultura de Antelami conocida como “El descenso de la cruz”.
Baptisterio de San Juan Bautista
El otro gran monumento de la Piazza del Duomo es el Baptisterio de San Juan Bautista. Se trata de una construcción de finales del siglo XII y comienzos del XIII que presenta los estilos románico y gótico. El exterior sorprende por su forma octogonal y por estar realizado en mármol rosado. Al igual que en el caso del Duomo, en su interior encontramos frescos de enorme belleza, especialmente en la cúpula. Además, cuenta con un interesante conjunto de esculturas que nos hablan de los meses del año y del cambio de las estaciones.
Abadía de San Juan Evangelista
Dejamos atrás la Plaza del Duomo, aunque no nos alejamos demasiado de ella, para conocer el siguiente monumento que ver en Parma, la Abadía de San Juan Evangelista, que cuenta varias partes interesantes como la Iglesia, con esbelto campanario y decorada con pinturas de Correggio, y el monasterio, con tres magníficos claustros y una biblioteca del siglo XV que alberga una interesante colección de volúmenes medievales.
Cámara de San Pablo
Nos acercamos brevemente al Monasterio benedictino de San Pablo por un motivo concreto: visitar una de sus estancias, conocida como Cámara di San Paolo, ya que se encuentra cubierta por frescos del gran artista Correggio, quien dejaría su huella en varios monumentos de la ciudad.
Palacio de la Pelota
El Palacio de la Pelota (Palazzo della Pilotta) es el otro gran punto de interés de Parma junto con la Plaza del Duomo. Se trata de un conjunto de edificios mandados edificar por el Duque Farnesio en la segunda mitad del siglo XVI. Entre ellos destacan:
Teatro Farnese: lo más llamativo del complejo. Levantado a comienzos del siglo XVII por Giovani Battista Aleotti. Se trata de un teatro único en el mundo, ya que está construido completamente en madera, lo que da al conjunto un aspecto diferente y sorprendente. Ha sufrido diversos avatares y tuvo que ser reconstruido en los años posteriores a la II Guerra Mundial.
Galería Nacional: interesante museo que alberga obras de importantes pintores, entre ellos Leonardo o Correggio.
Biblioteca Palatina: junto a la Galería Nacional. Fabulosa biblioteca que destaca tanto por el continente como por el contenido.
Teatro Regio
Si bien el Teatro Farnese es el más espectacular de Parma, la ciudad cuenta con otro teatro más clásico que sigue los cánones de otros grandes escenarios operísticos mundiales conocido como Teatro Regio. Fue ordenado construir por Maria Luisa de Austria, segunda esposa de Napoleón, en el siglo XIX en estilo neoclásico.
Calles de Parma
Por su tamaño (Parma tiene 200.000 habitantes) lo mejor es recorrer las calles del casco histórico de la ciudad caminando, mientras damos un agradable paseo. Sin embargo, hay dos calles que por su extraordinario ambiente y por su propuesta comercial y gastronómica, merece la pena recorrerlas con tranquilidad, se trata de las calles Cavour y Luigi Carlo Farini. En esta última se encuentra la “Prosciutteria”, uno de los mejores establecimientos de Parma para hacerse con sus dos productos más famosos, el queso parmesano y el jamón Prosciutto.
Parque Ducale
Si tras visitar los lugares más importantes que ver en Parma, nos apetece descansar o respirar aire puro en una de las zonas verdes de la ciudad, la mejor opción es llegar hasta el Parque Ducale, cuyo nacimiento hay que buscarlo en el palacio homónimo que se levantó junto a estos jardines en el siglo XVI.