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Asilah, calma y belleza en la costa marroquí


Identificamos a Marruecos con ciudades bulliciosas, sin embargo Asilah es todo lo contrario: un lugar perfecto para tomar un delicioso té árabe en su encantadora medina o para sentarse a leer un libro en la playa junto al mar. Todo ello sin prisas, saboreando cada sorbo de té y cada página del libro, mientras nuestra mirada se pierde en el horizonte.

Asilah Asilah Asilah Asilah
Datos Útiles


País:
Idioma: Árabe
Zona Horaria: GMT +1
Moneda: Dírham marroquí
Requisitos de entrada:

Lugares más interesantes que ver en Asilah

Asilah es una pequeña ciudad marroquí situada en la costa atlántica, complemento perfecto para aquellos que estén visitando otras ciudades del norte del país como Tánger, Tetuán o Chefchaouen. Pero a diferencia de estas, una vez que cruzamos las puertas que dan acceso a la medina, nos recibe un lugar pequeño, luminoso y tranquilo, perfecto para pasear sin agobios y que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, su ubicación junto al mar y las muestras de arte urbano que decoran muchas de sus fachadas, dan a esta población marroquí un encanto diferente. Como veremos en la ruta de hoy, no son muchos los monumentos importantes que ver en Asilah, sin embargo, estos no son necesarios para que la ciudad encandile y enamore al viajero.

Murallas

Debido a su importante situación geográfica en la costa atlántica marroquí, Asilah se encuentra rodeada de una muralla defensiva que fue levantada en el siglo XV por los portugueses. Cuenta con tres puertas que permiten el acceso a la medina: Bab Al Kasbah, que funciona como puerta principal, Bab Homar y Bab al Bahr o Puerta del mar.

Medina de Asilah

Una vez que cruzamos una de estas tres puertas, nos recibe la auténtica joya de la corona, la Medina de Asilah. Si las medinas de Tánger, Tetuán y, sobre todo, Fez, se caracterizan por su enorme bullicio, por zocos repletos de comerciantes tratando de vender sus productos a viva voz y por el ir y venir de miles de peatones, la de Asilah se caracteriza por todo lo contrario, un lugar tranquilo en el que puedes detenerte sin agobios a mirar los productos artesanales que se exponen en sus tiendas o a hacer una foto a las fachadas blancas de las casas. Precisamente, esta es otra de las cosas que caracteriza a la medina de Asilah: el blanco inmaculado de CASI todas sus casas (más adelante explicaremos el significado de ese “CASI”) con puertas y ventanas pintadas de bonitos tonos azules y verdes.

Entre este laberinto de callejuelas que forman el casco viejo de la ciudad destacan varios puntos. La magnífica atmósfera que se respira en la Plaza Adbdellah Guennoun invita a desconectar y a sacar la cámara. En ella se encuentra una de las construcciones más famosas de la ciudad, la torre defensiva Burj al Kamra. Otro de los imprescindibles de la medina es la calle Ibn Khaldoune, la cual avanza junto a un tramo de muralla que funciona como frontera entre esta calle y el mar.

Las tiendas de artesanía y los murales de la medina de Asilah

Además de su envidiable ubicación junto al mar, hay dos características que hacen de la medina un lugar diferente y único. Por un lado, las numerosas tiendas que salpican su casco viejo y que ofrecen diferentes productos artesanos como alfombras, cuadros o cerámicas, por poner solo algunos ejemplos. Para aquellos que busquen regatear en un auténtico mercado árabe pueden acercarse hasta el Zoco Afhir, junto a la puerta Bab Homar.

Si antes remarcábamos que “CASI” todas las fachadas de la medina son de un blanco inmaculado es porque algunas de ellas están decoradas con coloridas muestras de arte urbano, lo que la convierten en un lugar muy especial. Los bonitos murales que encontramos mientras paseamos por la parte antigua de la ciudad tienen su germen en el Festival de las Artes que se celebra en Asilah cada mes de agosto desde el año 1978. A lo largo del festival, numerosos artistas plasman sus obras en las blancas fachadas de la medina. Lo curioso es que cada año los nuevos trabajos vienen a sustituir los elaborados en la edición anterior del festival, por lo que los murales se van renovando.

Dos monumentos que ver en Asilah: la Gran Mezquita y el Palacio de Raissouni

Aunque el auténtico encanto de Asilah es perderse por las callejuelas de su medina, la ciudad posee varias construcciones interesantes que merece la pena conocer. Cerca de la Plaza Adbdellah Guennoun, está la Gran Mezquita de Asilah, un pequeño edificio blanco levantado en el siglo XV en el que destaca un pequeño minarete también de color blanco. Muy llamativo también es el Palacio Raissouni o Palacio Raisuli, cuyo nombre se debe al temible pirata que ordenó su construcción. Se trata de un edificio de los primeros años del siglo XX que a día de hoy funciona como Palacio de Cultura.

Puerto y playa de Asilah, la parte de la ciudad con sabor a mar

Una vez que hemos recorrido las estrechas y blancas callejuelas de la medina, llega el momento de relajarse junto al mar. Y es que, una de las razones principales que llevan a muchos viajeros a conocer Asilah es su encanto marinero. La ciudad nos brinda múltiples propuestas relacionadas con el mar y la playa: pasear junto a su pequeño puerto pesquero, tirarnos a descansar en la arena de la Playa Lalla Rahma, tomar un té árabe mientras el sol baña nuestra piel o quedarnos embelesados con las vistas que nos regala el Mirador Krikia, el más famoso de la ciudad.


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